Apps nativas para iPhone, iPad y Mac, y sistemas construidos alrededor de cómo trabaja cada negocio. Diez productos propios, cada uno con su sitio y su acceso en línea. El índice está abajo — no hay que creernos nada.
Cada una nació de un problema real de operación: un condominio que no cuadraba, un patrimonio que vivía en un Excel, una academia que llevaba las listas por mensajería.
Lo mismo que usamos para construir nuestras propias apps, aplicado al problema de alguien más.
Aplicaciones nativas en Swift, no páginas web envueltas. Un solo proyecto para los tres aparatos, con la información sincronizada entre ellos y funcionando sin conexión.
Cuando el negocio ya tiene su forma de trabajar y ningún sistema de caja se le acomoda. Se construye alrededor de cómo opera, no al revés.
Sitios corporativos, tiendas y portales donde el cliente o el usuario entra a ver su información con la misma cuenta de la app.
El paso que más se pospone. Se toman los libros que ya se usan, se entienden las fórmulas que hay detrás y se convierten en algo que varias personas pueden usar a la vez sin romperlo.
Conectar lo que ya se tiene para dejar de capturar dos veces: facturación electrónica, bancos, tiendas en línea, correo y mensajería.
IA donde ayuda de verdad: leer un documento, detectar un error antes de guardarlo o explicar un número. No un chat pegado en la esquina.
No son frases de folleto: son las decisiones que sostienen cada app que entregamos, y la razón por la que los números aguantan una auditoría.
Un total que solo existe no sirve. Cada cifra se compara contra el presupuesto aprobado, el estado de cuenta o el contrato. Si no cuadra, el sistema lo dice en vez de presentar el número como bueno.
El documento no es un extra que se adjunta si da tiempo: es la prueba. Sin él, el registro está incompleto y así se marca.
Un mes emitido, un ticket cobrado o un acuse firmado ya están en manos de alguien más. No se corrigen encima: se ajustan con su nota y queda el rastro de qué cambió y por qué.
Esconder un botón no es un permiso. Los límites, los roles y los topes se aplican del lado del servidor, donde nadie los puede burlar reinstalando la app.
Ningún monto existe sin su moneda, y dos monedas no se juntan en un total. Un número que mezcla pesos y dólares es peor que no tener el número.
Si hay que explicar una pantalla, la pantalla está mal. Se prueba con quien apenas usa el teléfono, no con quien ya sabe dónde está todo.
Con una descripción del proceso que hoy se lleva a mano —o del Excel que ya no aguanta— se puede estimar alcance y tiempo.