De la cotización al cobro, sin perder el margen.
Un contratista no pierde dinero cotizando barato: lo pierde porque nunca compara lo que costó contra lo que cotizó. El presupuesto se hace en una hoja, la obra se lleva en el teléfono y la factura se hace al final de memoria. QuoteStrat amarra las tres: la cotización se arma con insumos y mano de obra costeados, se convierte en trabajo sin volver a capturar, y cada material y cada hora que se carga ahí descuenta del margen que prometiste.
Cada partida se arma con sus insumos, su mano de obra y su margen. La cotización deja de ser un número inventado: es un costo con utilidad encima, y sabes cuál es antes de mandarla.
Aceptada, pasa a obra sin volver a capturar nada. Las partidas se vuelven tareas, los insumos se vuelven materiales por surtir y el cliente ya está ligado.
Lo que se carga a la obra se descuenta de lo cotizado. Si un trabajo se está comiendo el margen, se ve mientras todavía se puede hacer algo.
Citas, técnicos asignados y horas trabajadas por persona. Quién fue, cuándo y cuánto tiempo estuvo.
De la factura al pago, con parcialidades y condiciones de pago pactadas. La cobranza sabe qué está vencido y desde cuándo.
El cliente firma la aceptación o la entrega en la pantalla, ahí mismo, y queda en el expediente del trabajo.
Lee el CFDI para dar de alta gastos y materiales sin capturarlos a mano.
Los trabajos que se repiten se guardan como plantilla con sus partidas y sus insumos, para cotizar el siguiente en minutos.
Varias organizaciones, invitaciones por correo y roles: quién cotiza, quién ejecuta y quién ve el dinero.
Para quien cotiza y ejecuta: contratistas, talleres, instaladores, servicios a domicilio y cuadrillas que trabajan por obra.
Escríbenos y contestamos en horario de oficina de Ciudad de México, de lunes a viernes.