Entre más concreto, mejor: qué se hace hoy a mano, cuánta gente lo usaría y qué tiene que salir del otro lado. Con eso se puede estimar sin necesidad de una junta.
En una o dos frases. Si hoy vive en un Excel o en un cuaderno, dilo — eso ya nos dice mucho.
Cuántas personas, con qué aparatos y si necesitan ver cosas distintas según su puesto.
El reporte, el estado de cuenta o el archivo que alguien más va a revisar. Casi siempre es lo que define el sistema entero.
Si hay una fecha que no se mueve —un cierre, una asamblea, una temporada— es mejor saberla desde el principio.