AppIndustri nació al revés de casi todas las agencias: primero vino el problema de operación y luego el software. Quien dirige el estudio lleva la administración financiera de una operación industrial en México, así que las apps salen de haber cerrado meses de verdad, no de un brief.
Diseñamos y desarrollamos aplicaciones nativas para iPhone, iPad y Mac, y sistemas a la medida para negocios que ya tienen una forma de trabajar y no piensan cambiarla para acomodarse a un software.
Nuestro terreno es la operación: lo que se cobra, lo que se debe, lo que hay en inventario, lo que se le entrega al contador y lo que se le presenta a una asamblea. Ese tipo de software se juzga distinto — no basta con que se vea bien, tiene que aguantar que alguien lo revise renglón por renglón.
Hoy tenemos diez aplicaciones propias, cada una con su sitio y, cuando tiene cuenta, con su acceso en línea para consultar la misma información desde el navegador.
§ 02 — MisiónQue un negocio mexicano pueda operar con software hecho para cómo trabaja de verdad, sin resignarse a una plantilla traducida ni a un sistema que le cuesta más de lo que le resuelve.
§ 03 — VisiónSer el estudio al que un negocio le confía la herramienta con la que cierra el mes: la que usan todos los días, la que guarda la historia y la que sigue sirviendo cuando cambia la persona que la operaba.
§ 04 — En qué creemosQue el software de operación se gana la confianza con evidencia, no con promesas. Que un botón escondido no es un permiso. Que una cifra sin su comprobante es una opinión. Y que si una pantalla necesita capacitación, la pantalla está mal hecha.
También creemos en decir lo que no sabemos. Si un dato no se puede verificar, se marca como no verificado en vez de rellenarlo. Es la diferencia entre un sistema en el que se confía y uno que se revisa a mano por si acaso.
Cualquiera puede prometer calidad. Estas son las decisiones concretas que la producen, y están aplicadas en cada app del catálogo.
Un total que solo existe no sirve. Cada cifra se compara contra el presupuesto aprobado, el estado de cuenta o el contrato. Si no cuadra, el sistema lo dice en vez de presentar el número como bueno.
El documento no es un extra que se adjunta si da tiempo: es la prueba. Sin él, el registro está incompleto y así se marca.
Un mes emitido, un ticket cobrado o un acuse firmado ya están en manos de alguien más. No se corrigen encima: se ajustan con su nota y queda el rastro de qué cambió y por qué.
Esconder un botón no es un permiso. Los límites, los roles y los topes se aplican del lado del servidor, donde nadie los puede burlar reinstalando la app.
Ningún monto existe sin su moneda, y dos monedas no se juntan en un total. Un número que mezcla pesos y dólares es peor que no tener el número.
Si hay que explicar una pantalla, la pantalla está mal. Se prueba con quien apenas usa el teléfono, no con quien ya sabe dónde está todo.
La mejor forma de saber cómo trabajamos es ver lo que ya está hecho.